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Joaquín Vallés: “Geometría repetida”

La Opinión, Murcia, 26 de noviembre de 2009

Hace dos años, Enrique Veganzones se ganó a la crítica de Madrid y Valladolid con ‘Las cosas mudas’, muestra cargada de sencillez y elegancia. La trayectoria del artista murciano está encaminada a la búsqueda de formas que aludan al vacío de significado, pero que, a su vez, estén cargadas de expresividad plástica. Para ello, ha encontrado en la geometría y en el dominio del color sus mejores aliados creativos.

Este mes, Veganzones ha vuelto a sorprender al público con ‘Mano trémula’, nueva colección expuesta hasta el 30 de diciembre en la sala ES/UM, el nuevo espacio para el arte del campus de La Merced. La muestra está compuesta por trece piezas –todas del mismo tamaño, salvo un gran cuadro central de 150×150 centímetros– con las que el pintor ha vuelto a experimentar con sus elementos predilectos. “No hay un tema evidente en estas obras. Sin embargo, en esta ocasión, esconde una reflexión personal sobre la religión. Concretamente, en esta nueva serie me centro en un pasaje del Evangelio, aquel que relata el encuentro de Tomás con Jesús resucitado”, comenta el artista. “De ahí el título de la exposición: la mano que tiembla al acercarse a una realidad distinta”, añade.

La constante repetición de cuadros y rectángulos de colores siempre ha jugado un papel simbólico en la obra de Veganzones. Opina que estas formas “pretenden eliminar lo accesorio e incluso la mayor o menor destreza del pintor”. “La geometría siempre ha permitido a los artistas hablar de lo esencial”. Respecto a la presencia del color, apunta que “no es evidente”, sino que aparece con “matices sutiles de mezclas grises”.

Admite que ‘Mano trémula’ mantiene una coherencia clara con sus anteriores trabajos como ‘Las cosas mudas’ y ‘La Pausa’, aunque esta última fue “más colorista y sensual”. “En ocasiones, pienso que en definitiva no hago sino repetir esos mismos cuadros de aquella serie, reproduciéndolos una y otra vez, pero de un modo más pobre y sencillo”.

Veganzones aclara que cuando crea piensa mucho en el espacio, “en el que dejan las propias formas repetidas, gracias a su tamaño y a la mayor o menor aglomeración de elementos”. “Otros elementos que están también presentes son la línea y su dibujo, la simetría. Una vez encontrado el módulo a repetir, el proceso de trabajo deja poco lugar a la improvisación o al efectismo encontrado al azar”, comenta. Confiesa que acertar con el comportamiento del color en un reto. “A base de repetir una pincelada de color innumerables veces, éste se hace más presente, y su peso e influencia en los otros puede resultar distinta a la pensada en un primer momento. Cambiar un color, en ocasiones, me supone repetir casi un cuadro al completo”, admite.

El pintor se siente identificado con el arte concreto, que proviene principalmente de Europa Central. “Suele ser preciso, puro y de formas limpias. Sin embargo, mi pintura deja inevitablemente más rastro humano. Quiero decir que ante el uso excesivo de la cinta de enmascarar, yo prefiero dejar la huella irrepetible de cada pincelada. En este sentido, siempre de han fascinado ciertas obras de Agnes Martin”, reconoce.

Veganzones reside en San Javier, donde ejerce de profesor de Dibujo en un instituto de la localidad costera. “Hay quienes opinan que esto es la periferia artística. Yo mantengo que es posible compaginar la creación pictórica con la ubicación fuera de los circuitos y los centros urbanos. Además, mi trabajo me permite mantener un punto de realidad que siempre he considerado necesario para crear”.