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Alejandro Ratia: “Mística de la recurrencia”

Heraldo de Aragón, Zaragoza, 10 de abril de 2008

La belleza, dice Agnes Martin, “no está en los ojos, sino en la mente. Es allí donde existe la “conciencia de la perfección”. Un nuevo clasicismo, según esta pintora modélica, le debería dar la espalda a la representación y a la naturaleza. Arte abstracto, limpio, también de expresiones anecdóticas, porque la mente la encontraremos siempre distraída. Este camino de depuración interior tiene bastante de disciplina mística. Se trata reencontrar dentro de uno mismo algo que no somos nosotros mismos por completo, algo contra lo que protesta la naturaleza humana, que lamenta perder su ser aparente. Por esta vía ascética de la pintura viaja Enrique Veganzones (Madrid, 1965).

Es significativo que Veganzones exponga en Edurne, galería madrileña que apuesta, desde hace décadas, por la abstracción geométrica. En este artista dominaron, antaño, los ritmos verticales, sobrios y contundentes. Formatos cuadrados con una solitaria franja blanca. Hoy, el soporte cuadrado se mantiene, pero en él se multiplican las formas, un único motivo, de geometría ortogonal, que se reitera con regularidad en tal número que hace pensar en lo infinito y dinamita el peligro de la simetría. Veganzones se ha hecho amante de la recurrencia. Su silenciosa y mística exposición es una de las sorpresas más gratas de la temporada. La geometría y la regularidad aquí no son frías, porque se combinan con cierto deleite en miniatura y con el regodeo lineal en los detalles de cada forma reiterada.