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Margarita de Lucas: “Menos es más”

Texto para la exposición Pintura vertical, Galería Edurne, 2001

“Los nuevos tiempos exigen un espíritu de exactitud, un espíritu nuevo” (Le Courbusier).

En la revista L’Esprit Nouveau que sirvió de plataforma a nuevos argumentos para superar los antiguos lenguajes y trascender las aportaciones del cubismo mediante el purismo, es donde en 1925 escribió Le Coubusier estas palabras lúcidas y oportunas para el momento que estamos viviendo. Las publica el catálogo “Minimalismos”, cuya exposición tiene lugar actualmente en el Museo Reina Sofía.

Las modas no han podido sofocar este camino que a principios de siglo iniciaron un puñado de creadores plásticos en Europa y que a través de la Bauhaus trasladó a América sus postulados consiguiendo no sólo anular fronteras y acortar distancias, sino que el tiempo físico parece no contar cuando constatamos la vigencia de los postulados de Mondrian o Malevich, por citar tan sólo a dos colosos que crearon al andar este camino, por el que siguen transitando nuevos creadores que a su vez consiguen construir redes de comunicación que amplían y matizan la herencia recibida.

Cuando la Galería Edurne programó para septiembre la exposición que con el nombre de “Pintura Vertical” presenta Enrique Veganzones, era impensable que unos acontecimientos estremecedores iban a alterar de forma súbita el pulso de nuestra civilización. Se habla de un “antes” y un “después” de 11 de septiembre y en este repentino cambio de parámetros el sentido de la espiritualidad cobra una especial relevancia.

El pragmatismo material había anulado casi por completo cuestiones no demostrables científicamente, y la intuición artística pertenecía más a un truco ilusionista, a la ficción, que a la expresión de sentimientos profundos que dieran ocasión a la reflexión.

En la pintura de Enrique Veganzones el color elegido, la verticalidad, la nitidez, el cuidado extremo de su factura, son factores encaminados a potenciar su carácter simbólico. Cada cuadro es un mensaje de energía positiva porque transmite el pensamiento de quien lo concibió para este fin.

En estos momentos cruciales necesitamos cargarnos de esa energía esencial para vivir más plenamente nuestras vidas y colaborar en la construcción de la “gran escultura social” de la que Beuys hablaba como algo posible si sabemos despertar al artista que lleva dentro cada uno de nosotros.

La función del Arte es activar esos centros cerebrales y emocionales que hacen mejorar nuestra conducta creando de esta manera un mundo más justo.

La “pintura vertical” nos remite a la esencia del ser humano, estar de pie es sentirnos vivos, responsables de nuestros actos. No sucumbir a la desgana, a la apatía.. Podemos y debemos construir un mundo nuevo animado por un espíritu nuevo.